Desde la primera tabla cepillada a mano hasta los portones de finca de cuatro metros, cada etapa ha sido un aprendizaje en la madera noble.
Apertura del primer taller en un galpón de 40 m². Compra de la primera sierra de cinta y torno para madera. Los primeros encargos fueron puertas interiores de pino para casas de la zona.
Instalación del primer portón de doble hoja en roble americano para una finca rural. El proyecto incluyó herrajes forjados a medida y un sistema de cierre con guías ocultas. A partir de ahí, la demanda de portones residenciales creció de forma constante.
Compra de un torno de copiar y fresadora de banco. Se empezaron a trabajar maderas nobles como nogal negro y cedro. La talla manual de molduras y rosetas se convirtió en un sello del taller. Se completó la primera puerta forjada con paneles tallados para una casaquinta.
Ampliación del taller a 120 m². Se incorporó el tratamiento de madera en autoclave para exteriores. Primer cerramiento de galpón agrícola con pino tratado y paneles fenólicos. La línea de estructuras para fincas y caserones clásicos se consolidó como un servicio estable.
El taller recibió el encargo de restaurar la puerta principal de una casona histórica. Se desarrolló un sistema de bisagras ocultas con rodamientos para portones pesados. La cartera de clientes incluye hoy fincas, casasquintas y galpones agrícolas en tres provincias.
Trabajamos maderas nobles para crear portones, puertas y estructuras que duran generaciones. Cada pieza se diseña y construye a mano en nuestro taller.
Fabricamos portones de doble hoja en roble, nogal o cedro, con herrajes forjados a mano y sistemas de cierre ocultos. Ideales para fincas, casasquintas y entradas principales.
Puertas macizas con paneles tallados, molduras de media caña y ensamblaje a espiga. Tratamiento hidrófugo y barniz marino para resistencia exterior.
Cerramientos para galpones, bodegas y caserones con pino tratado en autoclave y paneles fenólicos. Refuerzos diagonales y anclajes metálicos incluidos.
Trabajamos con propietarios de fincas rurales, caserones clásicos y proyectos de restauración que buscan madera maciza, ajuste milimétrico y acabados que resistan el clima. No hacemos muebles de serie ni carpintería ligera.